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Durante décadas, las organizaciones construyeron sus modelos de trabajo bajo reglas relativamente estables. Horarios rígidos, estructuras jerárquicas, permanencia de largo plazo y carreras profesionales lineales fueron la norma para millones de trabajadores.

Sin embargo, una nueva generación está llegando a las empresas con una visión distinta sobre el empleo, el liderazgo y el éxito profesional.

Se trata de la Generación Z, integrada por jóvenes nacidos aproximadamente entre 1997 y 2012, quienes comenzaron a incorporarse masivamente al mercado laboral durante los últimos años y que, hacia el final de esta década, representarán uno de los grupos más influyentes dentro de las organizaciones.

Su llegada no significa únicamente un relevo generacional.

Representa una transformación profunda en la forma de entender el trabajo.
La primera generación completamente digital

A diferencia de los Millennials, que vivieron la transición tecnológica, la Generación Z nació en un mundo conectado.

Son los primeros profesionales que crecieron con internet, teléfonos inteligentes, redes sociales y acceso inmediato a la información.

Para ellos, la tecnología no es una herramienta.

Es parte natural de su entorno.

Esta característica tiene implicaciones directas en la manera en que trabajan:

• Aprenden más rápido.
• Se adaptan con facilidad a nuevas plataformas.
• Esperan respuestas inmediatas.
• Valoran la eficiencia tecnológica.
• Cuestionan procesos burocráticos.

Las empresas que continúan operando con sistemas lentos, estructuras rígidas o procesos excesivamente complejos enfrentan mayores dificultades para atraer este perfil de talento.

¿Qué busca realmente la Generación Z?

Uno de los errores más frecuentes es asumir que los jóvenes sólo buscan flexibilidad o trabajo remoto.

La realidad es mucho más compleja.

Diversos estudios de Deloitte, LinkedIn y Manpower coinciden en que la Generación Z prioriza cinco factores principales al elegir una empresa:

1. Propósito

Quieren entender cómo su trabajo contribuye a algo más grande.

Buscan organizaciones con impacto social, responsabilidad ambiental y valores claros.

2. Desarrollo profesional

Valoran más las oportunidades de aprendizaje que las promesas de permanencia.

Esperan capacitación constante, mentorías y crecimiento acelerado.

3. Flexibilidad

No necesariamente exigen trabajar desde casa todos los días, pero sí esperan esquemas laborales que les permitan equilibrar su vida personal y profesional.

4. Bienestar

La salud mental, el equilibrio emocional y la calidad de vida ocupan un lugar prioritario.

5. Cultura organizacional

Prefieren ambientes colaborativos, inclusivos y abiertos a nuevas ideas.

El gran reto: la retención

Uno de los temas que más preocupa a las áreas de Recursos Humanos es la permanencia.

La Generación Z muestra una disposición mucho mayor a cambiar de empleo que generaciones anteriores.

Según estudios internacionales:

• Más del 50% considera cambiar de empleo durante los próximos dos años.

• Cerca del 40% ha dejado un trabajo por falta de crecimiento profesional.

• Una parte significativa estaría dispuesta a renunciar si considera que la cultura organizacional no coincide con sus valores.

Para muchas empresas, esto representa un desafío importante.

La retención ya no depende únicamente del salario.

Depende de la experiencia laboral completa.

El fin del liderazgo tradicional

La Generación Z está impulsando una transformación en los modelos de liderazgo.

Los esquemas basados en autoridad, jerarquía y control están perdiendo efectividad frente a una generación que valora:

• Transparencia.
• Cercanía.
• Comunicación constante.
• Retroalimentación frecuente.
• Participación en la toma de decisiones.

Los nuevos líderes deberán actuar más como mentores que como supervisores.

Más como facilitadores que como controladores.

Más como formadores de talento que como administradores de tareas.

¿Cómo están respondiendo las empresas?

Las organizaciones más competitivas ya comenzaron a adaptar sus estrategias.

Entre las principales acciones destacan:

Programas de aprendizaje continuo

Capacitación constante mediante plataformas digitales, certificaciones y experiencias prácticas.

Planes de carrera personalizados

Trayectorias flexibles que permiten crecimiento más rápido y acorde a los intereses de cada colaborador.

Modelos híbridos de trabajo

Esquemas que combinan presencialidad, flexibilidad y colaboración.

Bienestar integral

Programas enfocados en salud física, emocional y financiera.

Uso intensivo de tecnología

Herramientas digitales que facilitan la comunicación, la colaboración y la productividad.

Lo que la Generación Z puede aportar

Más allá de los retos, esta generación representa una enorme oportunidad para las organizaciones.

Su llegada impulsa:

• Innovación.
• Transformación digital.
• Diversidad de pensamiento.
• Adaptación al cambio.
• Creatividad.
• Nuevas perspectivas de negocio.

En un contexto donde la velocidad de transformación es cada vez mayor, estas capacidades pueden convertirse en ventajas competitivas significativas.

El choque generacional y cómo gestionarlo
Actualmente conviven en muchas empresas hasta cuatro generaciones distintas.

Esta diversidad puede generar diferencias en:
• Formas de comunicación.
• Expectativas laborales.
• Uso de tecnología.

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La economía mexicana en 2025 atraviesa un momento mixto. Por un lado, hay señales de crecimiento y estabilidad; por otro, persisten desafíos estructurales que limitan el desarrollo equitativo. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se ha mantenido moderado, impulsado en parte por el consumo interno, las remesas que siguen rompiendo récords y el auge del “nearshoring”, que ha atraído inversión extranjera, especialmente en el norte del país.

La inflación, que fue un gran problema global en años recientes, ha comenzado a estabilizarse, aunque aún afecta el bolsillo de muchas familias. El Banco de México ha mantenido una política monetaria cautelosa, con tasas de interés altas para controlar los precios, lo cual también ha frenado algo el crédito y la inversión. Uno de los temas clave en este momento es el fortalecimiento del peso frente al dólar. Aunque ha sido bien recibido por algunos sectores, también ha afectado a los exportadores. Además, los ingresos públicos han aumentado por una mayor recaudación fiscal, pero el gasto en programas sociales y megaproyectos como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas sigue siendo alto, generando dudas sobre la sostenibilidad fiscal en el mediano plazo.

El panorama laboral ha mejorado en cifras, pero muchas personas siguen en empleos informales o con bajos salarios. La desigualdad sigue siendo un reto, así como la inseguridad, que también tiene un impacto económico.

En resumen, México tiene buenas oportunidades en el entorno global actual, pero también enfrenta problemas estructurales que requieren decisiones firmes y de largo plazo. La estabilidad macroeconómica es un buen punto de partida, pero aún falta que ese crecimiento se traduzca en bienestar para la mayoría de la población.

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