Durante décadas, el imaginario del viaje perfecto estuvo asociado al sol, la playa y las altas temperaturas. Sin embargo, el cambio climático y las olas de calor cada vez más intensas han dado origen a una nueva tendencia global que está redefiniendo la manera de viajar: las coolcations, un concepto que combina las palabras cool (fresco) y vacations (vacaciones).
La idea es simple pero poderosa: elegir destinos con climas templados o fríos para descansar, explorar y disfrutar de la naturaleza sin el desgaste que generan las temperaturas extremas. Lo que comenzó como una preferencia de nicho se ha convertido en una de las principales tendencias de la industria turística internacional.
El clima como nuevo criterio de decisión
Las temperaturas récord registradas en Europa, Norteamérica y diversas regiones de México han modificado las prioridades de los viajeros. Hoy, muchas personas prefieren bosques, montañas y lagos por encima de destinos excesivamente calurosos.
El nuevo lujo no consiste únicamente en hospedarse en un hotel exclusivo, sino en poder caminar al aire libre, dormir con el fresco de la noche y disfrutar del entorno con comodidad.
Viajar para refrescarse es, en esencia, una nueva forma de bienestar.
Los destinos que lideran la tendencia
Países nórdicos como Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia se han posicionado como referentes internacionales. También destacan Canadá, Escocia, Suiza y Austria, donde el verano ofrece temperaturas agradables y paisajes espectaculares.
En América Latina, Chile y Argentina ganan terreno con rutas de montaña, glaciares y lagos que atraen a viajeros en busca de experiencias más templadas.
México también tiene refugios frescos
Aunque México es reconocido por sus playas y destinos tropicales, cuenta con numerosos lugares ideales para vivir una coolcation.
Mazamitla, Jalisco
Bosques de pino, cabañas con chimenea y neblina matutina convierten a este Pueblo Mágico en uno de los favoritos del turismo nacional.
Creel y Barrancas del Cobre, Chihuahua
Montañas imponentes, paisajes profundos y noches frías crean una experiencia inolvidable.
Valle de Bravo, Estado de México
Naturaleza, lago y un clima templado que favorece actividades al aire libre.
San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Ambiente bohemio, arquitectura colonial y temperaturas agradables durante buena parte del año.
Mineral de Pozos, Guanajuato
Silencio, historia y cielos abiertos en un entorno de clima templado y atmósfera introspectiva.
Beneficios para el viajero y para los destinos
Las coolcations diversifican la oferta turística y distribuyen mejor los flujos de visitantes.
Al impulsar destinos de montaña y naturaleza, generan oportunidades para comunidades locales, fortalecen el turismo rural y amplían la temporada de viaje.
Para el visitante, la experiencia ofrece descanso real, contacto con la naturaleza y una sensación de bienestar cada vez más valorada.
El futuro del turismo será más fresco
La industria turística se adapta a nuevas necesidades y prioridades.
En un contexto de altas temperaturas, viajar hacia destinos más templados representa una decisión práctica, consciente y emocionalmente gratificante.
El confort climático se convierte así en un elemento estratégico para la elección del destino.
Donde el aire también forma parte de la experiencia
Las coolcations nos recuerdan que el viaje ideal no siempre está bajo el sol intenso.
A veces, el verdadero placer consiste en despertar con el aroma del bosque, caminar entre montañas y sentir que el aire fresco también puede ser un lujo.
Porque en el turismo del futuro, la mejor temperatura será aquella que nos permita disfrutar plenamente el camino. Actividades como senderismo, avistamiento de auroras boreales, rutas en bicicleta o escapadas rurales forman parte de esta tendencia que apuesta por un turismo más consciente y relajado.
Las coolcations no solo son una moda pasajera: reflejan cómo el cambio climático y las nuevas prioridades de los viajeros están transformando el mapa turístico mundial. Porque hoy, para muchos, el verdadero lujo consiste en escapar del calor.
Les doy la más cordial bienvenida a Revista Arquitekné en su Edición No. 4; me gustaría comenzar por nuestra Federación la FCARM: la cual es una organización que agrupo, coordina y representa los diferentes colegios de arquitectos de México, cuyo propósito es la difusión, promoción y capacitación de los arquitectos de nuestro país.
Cuyo objetivo es promover las buenas prácticas del ejercicio profesional de la arquitectura. Asimismo, colaborar e incidir en el sector público y privado, participando activamente en la creación de políticas y normativas que impacten de manera positiva en el desarrollo urbano y territorial, a través del diálogo con instituciones, empresas y comunicaciones.
Su misión es promover los valores de la práctica de la arquitectura y actividad profesional en los ámbitos Nacional e Internacional de los Arquitectos Mexicanos.
Así como reconocer a los Arquitectos que destaquen significativamente en la práctica profesional, en la actividad gremial y académica ante las dependencias de la administración pública federal y organismos descentralizados, así como ante organismos del sector social y privado.
Tiene como visión el ser un referente de los Arquitectos Mexicanos, comprometidos y solidarios de servir, que dará un impulso renovador a la Federación, trabajando con los agremiados en un conjunto de acciones y programas por el bien común que es la Arquitectura.
Este año no ha sido fácil para la economía mexicana. Mientras algunos indicadores muestran estabilidad, otros encienden alertas sobre los retos que vienen. Las tensiones comerciales, el comportamiento de los mercados internacionales y las decisiones políticas internas han dibujado un panorama lleno de contrastes.
La guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos ha sido uno de los principales golpes.
México, altamente dependiente del comercio con su vecino del norte, ha resentido las nuevas tarifas impuestas a sus exportaciones.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó sus pronósticos y ahora anticipa que el PIB mexicano podría contraerse 0.3% este 2025. El Banco de México fue menos pesimista, pero también bajó su expectativa de crecimiento a apenas 0.6%. En ambos casos, la lectura es clara: la economía avanza, pero apenas.
Desde el gobierno, sin embargo, el tono es diferente.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido su estrategia económica basada en el fortalecimiento del mercado interno y la apuesta por el T-MEC.
Asegura que el crecimiento real podría oscilar entre 1.5% y 2.3%, desestimando las previsiones más negativas.
Su “Plan México” busca impulsar la producción nacional y aprovechar las ventajas regionales, pero enfrenta la realidad de un entorno internacional incierto.
En el terreno de las finanzas públicas, la situación es relativamente estable. La deuda del país se mantiene controlada, cercana al 51% del PIB, pero los ingresos públicos han sido menores a lo esperado. Esto podría obligar al gobierno a hacer ajustes más adelante, ya sea recortando gasto o buscando nuevos ingresos.
¿Y el futuro?
La respuesta, como casi siempre en economía, no es sencilla. Dependerá de factores externos como la evolución de la guerra comercial, pero también de las decisiones internas para mantener la estabilidad y atraer inversiones.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicará en los próximos días nuevas proyecciones que podrían confirmar si México logra sortear este año difícil o si debe prepararse para una recuperación más lenta.
Por ahora, el país camina con cautela, entre la esperanza de un repunte y el riesgo de estancarse.