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El cine tiene una capacidad extraordinaria: convertir un lugar en un sueño compartido. Una escena bien filmada puede despertar el deseo de caminar por una calle, contemplar un paisaje o sentarse en el mismo café donde una historia cobró vida. Hoy, ese fenómeno tiene nombre propio en la industria turística: set-jetting, la tendencia de viajar a los destinos que han servido como escenario de películas y series.

Impulsado por plataformas de streaming y producciones globales, este segmento se ha consolidado como una de las formas más dinámicas de inspiración turística. El viajero ya no elige un destino únicamente por su historia o atractivos naturales, sino por la emoción de sentirse parte de una narrativa cinematográfica.

Cuando la ficción se convierte en motivación de viaje

Diversos estudios de la industria confirman que millones de personas han decidido su próximo viaje después de ver una película o serie.

La pantalla actúa como el mejor escaparate: presenta paisajes, atmósferas y emociones que se traducen en deseo inmediato de visitar un lugar.

Escocia experimentó un notable crecimiento turístico tras Harry Potter y Outlander. Nueva Zelanda transformó su identidad global gracias a The Lord of the Rings.

Croacia consolidó a Dubrovnik como destino internacional con Game of Thrones. Y París, Roma o Nueva York continúan renovando su magnetismo gracias al cine.

México también se vive en formato cinematográfico

México posee una extraordinaria fotogenia y ha sido escenario de producciones nacionales e internacionales que han fortalecido su atractivo turístico.

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San Miguel de Allende, Guanajuato

Sus calles empedradas, fachadas coloniales y atmósfera artística la convierten en un set natural. Caminar por la ciudad es sentirse dentro de una película romántica cuidadosamente dirigida.

Guanajuato Capital

Túneles, callejones y plazas históricas han servido de escenario para múltiples producciones y ofrecen una estética única que parece construida para la gran pantalla.

Ciudad de México

Desde el Centro Histórico hasta la Casa Azul de Frida Kahlo, la capital mexicana ha protagonizado innumerables películas y series que muestran su energía cosmopolita y su riqueza cultural.

Oaxaca
Su arquitectura, tradiciones y colores la convierten en uno de los escenarios más cinematográficos del país.

Baja California

Desiertos, costas y viñedos ofrecen paisajes de gran escala visual, ideales para producciones internacionales.

El turismo cinematográfico como estrategia de promoción

Cuando un destino aparece en una producción exitosa, su visibilidad global se multiplica. Hoteles, restaurantes, guías y comercios se benefician del interés generado por la narrativa audiovisual.

El turismo cinematográfico extiende la permanencia del visitante, eleva el valor de la experiencia y conecta emocionalmente con el destino. No se trata solo de ver un lugar, sino de revivir una historia.

Del espectador al protagonista
Viajar inspirado por el cine permite transformar recuerdos audiovisuales en experiencias personales. El viajero deja de observar la historia desde una butaca y se convierte en parte del escenario.

Caminar por esos lugares genera una sensación familiar y emocionante: como si el destino ya hubiera sido visitado antes, aunque solo hubiera ocurrido en la imaginación.

El viaje como narrativa personal

En una época donde las experiencias importan más que los objetos, el set-jetting ofrece una nueva forma de recorrer el mundo.

Cada destino se convierte en una escena, cada calle en una secuencia y cada viajero en protagonista de su propia historia.

Porque algunas películas terminan con los créditos.

Pero los mejores viajes comienzan justo después de que se apaga la pantalla.

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Les doy la más cordial bienvenida a Revista Arquitekné en su Edición No. 4; me gustaría comenzar por nuestra Federación la FCARM: la cual es una organización que agrupo, coordina y representa los diferentes colegios de arquitectos de México, cuyo propósito es la difusión, promoción y capacitación de los arquitectos de nuestro país.

Cuyo objetivo es promover las buenas prácticas del ejercicio profesional de la arquitectura. Asimismo, colaborar e incidir en el sector público y privado, participando activamente en la creación de políticas y normativas que impacten de manera positiva en el desarrollo urbano y territorial, a través del diálogo con instituciones, empresas y comunicaciones.
Su misión es promover los valores de la práctica de la arquitectura y actividad profesional en los ámbitos Nacional e Internacional de los Arquitectos Mexicanos.
Así como reconocer a los Arquitectos que destaquen significativamente en la práctica profesional, en la actividad gremial y académica ante las dependencias de la administración pública federal y organismos descentralizados, así como ante organismos del sector social y privado.

Tiene como visión el ser un referente de los Arquitectos Mexicanos, comprometidos y solidarios de servir, que dará un impulso renovador a la Federación, trabajando con los agremiados en un conjunto de acciones y programas por el bien común que es la Arquitectura.

Este año no ha sido fácil para la economía mexicana. Mientras algunos indicadores muestran estabilidad, otros encienden alertas sobre los retos que vienen. Las tensiones comerciales, el comportamiento de los mercados internacionales y las decisiones políticas internas han dibujado un panorama lleno de contrastes.

La guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos ha sido uno de los principales golpes.

México, altamente dependiente del comercio con su vecino del norte, ha resentido las nuevas tarifas impuestas a sus exportaciones.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó sus pronósticos y ahora anticipa que el PIB mexicano podría contraerse 0.3% este 2025. El Banco de México fue menos pesimista, pero también bajó su expectativa de crecimiento a apenas 0.6%. En ambos casos, la lectura es clara: la economía avanza, pero apenas.

Desde el gobierno, sin embargo, el tono es diferente.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido su estrategia económica basada en el fortalecimiento del mercado interno y la apuesta por el T-MEC.

Asegura que el crecimiento real podría oscilar entre 1.5% y 2.3%, desestimando las previsiones más negativas.

Su “Plan México” busca impulsar la producción nacional y aprovechar las ventajas regionales, pero enfrenta la realidad de un entorno internacional incierto.

En el terreno de las finanzas públicas, la situación es relativamente estable. La deuda del país se mantiene controlada, cercana al 51% del PIB, pero los ingresos públicos han sido menores a lo esperado. Esto podría obligar al gobierno a hacer ajustes más adelante, ya sea recortando gasto o buscando nuevos ingresos.

¿Y el futuro?

La respuesta, como casi siempre en economía, no es sencilla. Dependerá de factores externos como la evolución de la guerra comercial, pero también de las decisiones internas para mantener la estabilidad y atraer inversiones.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicará en los próximos días nuevas proyecciones que podrían confirmar si México logra sortear este año difícil o si debe prepararse para una recuperación más lenta.

Por ahora, el país camina con cautela, entre la esperanza de un repunte y el riesgo de estancarse.

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