La compañía conocida por su logotipo de la manzana presentó recientemente varios productos, entre ellos la MacBook Neo, un dispositivo que refleja una estrategia orientada a ampliar y masificar algunas de sus líneas de negocio.
Históricamente, Apple no se ha caracterizado por competir mediante precios bajos. Durante años ha consolidado su marca en torno a equipos de gama alta que priorizan el rendimiento, el diseño y la integración de su ecosistema por encima del costo. No obstante, la llegada del MacBook Neo indica que el mercado de computadoras personales vive un escenario distinto al que existía cuando apareció el primer MacBook en 2006.
El MacBook Neo destaca por ser el portátil más accesible que la empresa ha lanzado en mucho tiempo. Con un precio inicial de 599 dólares, el equipo intenta posicionarse en un segmento que Apple había atendido poco: el de entrada. En México, el modelo con 256 GB de almacenamiento tiene un precio aproximado desde 12,999 pesos, mientras que la versión de 512 GB alcanza los 14,999 pesos. El dispositivo incorpora una pantalla Liquid Retina de 13 pulgadas con resolución de 2408×1506, una cámara FaceTime de 1080p, teclado Magic Keyboard y altavoces compatibles con audio espacial y tecnología Dolby Atmos. Asimismo, cuenta con dos puertos USB-C y un conector para audífonos. A diferencia de otros modelos de Mac que utilizan chips de la serie M —introducidos por Apple en 2020—, el MacBook Neo integra el procesador A18 Pro, el mismo que emplean los iPhone 16 Pro. Los chips de la serie A, originalmente diseñados para teléfonos inteligentes, se han caracterizado por su eficiencia energética. De acuerdo con Apple, este equipo puede alcanzar hasta 16 horas de autonomía y ofrecer un rendimiento adecuado para actividades cotidianas como navegar por internet, reproducir contenido multimedia o trabajar con aplicaciones de productividad.
La economía mexicana en 2025 atraviesa un momento mixto. Por un lado, hay señales de crecimiento y estabilidad; por otro, persisten desafíos estructurales que limitan el desarrollo equitativo. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se ha mantenido moderado, impulsado en parte por el consumo interno, las remesas que siguen rompiendo récords y el auge del “nearshoring”, que ha atraído inversión extranjera, especialmente en el norte del país.
La inflación, que fue un gran problema global en años recientes, ha comenzado a estabilizarse, aunque aún afecta el bolsillo de muchas familias. El Banco de México ha mantenido una política monetaria cautelosa, con tasas de interés altas para controlar los precios, lo cual también ha frenado algo el crédito y la inversión. Uno de los temas clave en este momento es el fortalecimiento del peso frente al dólar. Aunque ha sido bien recibido por algunos sectores, también ha afectado a los exportadores. Además, los ingresos públicos han aumentado por una mayor recaudación fiscal, pero el gasto en programas sociales y megaproyectos como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas sigue siendo alto, generando dudas sobre la sostenibilidad fiscal en el mediano plazo.
El panorama laboral ha mejorado en cifras, pero muchas personas siguen en empleos informales o con bajos salarios. La desigualdad sigue siendo un reto, así como la inseguridad, que también tiene un impacto económico.
En resumen, México tiene buenas oportunidades en el entorno global actual, pero también enfrenta problemas estructurales que requieren decisiones firmes y de largo plazo. La estabilidad macroeconómica es un buen punto de partida, pero aún falta que ese crecimiento se traduzca en bienestar para la mayoría de la población.